En Tominé se pusieron ‘abejas’

Viernes, 15 de enero de 2021

El Plan de Manejo Ambiental (PMA) del embalse Tominé se puso ‘abeja’.

En el área de influencia del embalse de Tominé, en Cundinamarca, el Grupo Energía Bogotá impulsa un proyecto de apicultura que además de ser una alternativa de negocio para las comunidades, es una apuesta por mejorar la calidad del ecosistema de la Sabana de Bogotá.

Treinta personas de Guatavita, Guasca y Sesquilé, en la sabana de Bogotá –a una hora en carro de la capital del país– decidieron, en mayo de 2020, atender una convocatoria del Grupo Energía Bogotá (GEB) para ponerles alas a sus sueños y emprendimientos y contribuir a mejorar la calidad ambiental de la región.

Por ese tiempo, la multilatina hizo un llamado público a los habitantes de esos municipios, zona de influencia del embalse de Tominé, para que participaran en una iniciativa sin antecedentes en la región: el Proyecto Apícola Sostenible.

El embalse Tominé es un activo propiedad del GEB; está conformado por 3.725 hectáreas de espejo de agua y 1.175 hectáreas de tierra a su alrededor. Tiene múltiples usos y servicios, entre ellos generación de energía, agua potable para la región, distritos de riego, control de inundaciones y servicios ecoturísticos

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Santiago Ordóñez, gerente de Embalses (e) del GEB, señala que se trató de una convocatoria estructurada dentro del Plan de Manejo Ambiental (PMA) del embalse, y apoyada por Emgesa-Enel, para que además de brindar la posibilidad de generar recursos de forma sostenible con la cría y aprovechamiento de abejas, estas, por su rol fundamental en la polinización y en el equilibrio ecológico de la naturaleza, coadyuvaran en la calidad ecosistémica de la región.

La invitación era a inscribirse en el proyecto, que además de capacitación, entregaría a los seleccionados: abejas, materiales apícolas (tres colmenas con soportes metálicos, elementos para cerramiento y traje de protección) y acompañamiento.

La convocatoria, que se hizo a través de redes sociales y medios tradicionales, fue atendida por cerca de 55 personas, quienes ven en esta actividad una posibilidad de generar recursos con la miel, el propóleo, la cera y el polen, entre otros, que complementen sus actividades tradicionales. Posteriormente, un equipo de expertos en apicultura, acompañado con personal del GEB, visitó a todos los inscritos para analizar la viabilidad de los predios para el proyecto.

Tras este proceso fueron seleccionados 30 beneficiarios de los tres municipios, quienes comenzaron capacitaciones virtuales en agosto pasado, dictadas por Juan Pablo Beltrán, un reconocido apicultor que lleva más de 29 años impartiendo sus conocimientos a las personas interesadas en esta actividad. Un mes después se les hizo entrega de todos los insumos, para que montaran las colmenas en los predios que definieron en la solicitud, con el debido cercamiento y recomendaciones.

Tres meses después, y con todas las medidas de bioseguridad, se realizaron las capacitaciones presenciales en la antigua bodega de reciclaje de Guatavita, donde se instaló el apiario demostrativo.

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Así mismo, al final de la ejecución del proyecto, se realizó una encuesta de satisfacción con los beneficiarios. Los resultados dejan ver que todos saben que este fue apoyado por el PMA del embalse Tominé. También, el 100% de los encuestados considera que la iniciativa podría beneficiar la economía familiar; un 70% califica como excelente el apoyo prestado por el GEB y Emgesa, y todos los entrevistados afirmaron que este tipo de planes beneficia ambientalmente a la región.

Jorge Enrique Acero Juzga, habitante de la vereda Gobernador, en Sesquilé, es uno de los beneficiados con el proyecto y dice que este ha sido una gran iniciativa del GEB para promover alternativas productivas entre las comunidades e incentivar acciones que prevengan, mitiguen y controlen los posibles impactos ambientales.

“En esta región hay apiarios que se dedican a la extracción del polen y en menor grado de miel; personalmente veo esta actividad desde los servicios ambientales que se pueden prestar con la cría de las abejas y por esa vía voy a enrutar mi proyecto. En ese sentido me parece excelente esta iniciativa del Grupo Energía Bogotá, pues se ve que el medio ambiente está entre sus prioridades”, manifestó Acero.

Por su parte, Marilú Burgos, de la vereda Chaleche, en Guatavita, afirma que las capacitaciones han sido de alta calidad. Ella, quien ya había tenido hace algunos años experiencias en apicultura, orientará su proyecto de emprendimiento en la producción de polen.

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“Esta región de Cundinamarca es propicia para obtener buena producción de polen, y de alta calidad. Fomentando la creación de colmenas de abejas nosotros los que vivimos en el campo podemos hacer una gran labor ambiental de la mano del Grupo de Energía de Bogotá, que está muy interesado en el tema”, concluyó Burgos.

Debido a los resultados positivos del trabajo con la comunidad, este proyecto se convierte en ejemplo para proyectos similares que generen tanto valor para las comunidades como para las empresas involucradas.

Haga clic aquí y vea el video sobre el proyecto: