Comunicados de prensa

dots

Marzo 2018


Una mujer en las grandes ligas del mundo de los negocios

08 marzo 2018

Astrid Álvarez, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), es la única mujer al frente de una de las diez empresas con mayores utilidades en Colombia.

Llegar a los más altos cargos directivos en el mundo de los negocios es una labor titánica para muchas mujeres. Esto se comprueba al analizar las 100 empresas más grandes de Colombia: menos del 5% de quienes las dirigen son mujeres.

Una de ellas es Astrid Álvarez Hernández, ingeniera civil de la Universidad Javeriana. Álvarez no solo ha logrado llegar a esa selecta minoría sino que también es hoy la única mujer en otro grupo aún más exclusivo: el conglomerado que ella dirige, el Grupo Energía Bogotá (GEB), está entre las cinco empresas con mayores utilidades en Colombia.

Desde cuando asumió la presidencia del grupo, en enero de 2016, Álvarez se ha dedicado a hacer una profunda trasformación: trazó un nuevo Plan Estratégico con el que se propone convertir al GEB en la compañía no minera de mayores utilidades de aquí al 2025.

Pero sobre todo, ella insiste, “lo que queremos es que las comunidades en las que están nuestros proyectos y con las cuales trabajamos se sientan orgullosas del Grupo Energía Bogotá”.

Los resultados hablan por sí solos. El conglomerado registró en 2017 utilidades récord por $1,5 billones, con un crecimiento del 16,4% frente al año inmediatamente anterior. Un crecimiento significativo teniendo en cuenta la coyuntura compleja del 2017 por la desaceleración económica (el PIB creció 1,8%, la cifra más baja en los últimos ocho años).

La historia de Astrid Álvarez cobra relevancia hoy cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha propicia para analizar los progresos que se han hecho en este tema y la larga senda que queda por recorrer.

news_6420276

Empoderando a las mujeres 

Astrid Álvarez es una de esas mujeres que se ha hecho a pulso y que se ha abierto camino a punta de talento empresarial y de trabajo en el competido mundo de los hombres.

Siendo muy joven gerenció una planta de  concreto, de allí pasó a trabajar en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, donde gracias a su buen desempeño, el entonces alcalde Antanas Mockus la promovió y la nombró Gerente. Allí estuvo durante seis años y pasó a Ecopetrol, la cuarta petrolera más grande de América Latina, donde lideró la transformación del proceso de contratación. Actualmente es miembro de siete juntas directivas de empresas del GEB.

Quienes han trabajado con ella la definen como una mujer templada, con una capacidad de trabajo inagotable, que tiene claro cómo poner a funcionar una empresa y que defiende los recursos públicos con gran vehemencia. Una especie de dama de Hierro.

Esta trayectoria y el haber ocupado cargos que parecían hechos solo para hombres, la han convertido en una abanderada del empoderamiento de las mujeres a donde llega. El GEB es una muestra de ello. Actualmente el 38% de los cargos de alta gerencia están ocupados por mujeres, así como el 33% de sus juntas directivas.  Esta mayor participación femenina también se da en las áreas operativas y técnicas. Hoy tres mujeres gerencian proyectos de transmisión de energía eléctrica, algo inédito en este sector que ha sido monopolio exclusivo de los hombres.

“Tenemos que abrirles caminos a otras mujeres. Soy una convencida de que debemos darles más cabida en las posiciones de liderazgo y de que la diversidad de género es una de las claves del éxito para lograr un crecimiento sostenible”,sostiene Alvarez.

Y lo dice con conocimiento de causa. Un estudio del Peterson Institute y de Ernst & Young destaca que el desempeño de las empresas mejora cuando es mayor la proporción de mujeres en posiciones de liderazgo. La diferencia no es poca: las compañías que tienen al menos un 30% de presencia femenina en altos puestos ejecutivos tienen un 15% más de beneficios que aquellas que no las tienen. Por su parte, el Banco de Desarrollo para América Latina (CAF) sostiene que si las mujeres desempeñaran el mismo rol en el mercado laboral que los hombres, el Producto Interno Bruto (PIB) global se incrementaría en 28 billones de dólares para el año 2025.

Compromiso social

El empoderamiento de las mujeres se refleja en el relacionamiento de las empresas del GEB con las comunidades y en su apuesta por los temas sociales, de los que Álvarez es una apasionada.

En Colombia, el Grupo ha participado activamente para apoyar campañas internacionales como Únete, de ONU Mujeres, que se celebró el 25 de noviembre de 2017 con ocasión del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. En esta campaña, la ejecutiva formuló un llamado especial al sector empresarial, en el papel decisivo que juegan para empoderar y trabajar por las mujeres.

Otras acciones es el trabajo que el grupo desarrolla en Perú con sus empresas Cálidda y Contugas. En este país, donde es líder en transporte de gas natural, lleva a cabo con éxito el apoyo a los comedores populares, que son establecimientos manejados por mujeres, muchas de ellas madres cabeza de familia, que brindan alimentación gratuita a niños y jóvenes de bajos recursos.  

Cálidda y Contugas han instalado conexiones de gas natural en más de 720 comedores, con lo que han cambiado positivamente la vida de cientos de personas que acuden a estos establecimientos.

A partir del año 2012, Cálidda realizó la primera edición del concurso gastronómico “Manos a la Olla”, con el propósito de reconocer el talento y la creatividad de las mujeres líderes de los comedores, quienes, con escaso presupuesto, se ven obligadas a inventar menús nutritivos, económicos y sabrosos.

Por otra parte, en alianza con la Universidad San Ignacio de Loyola, desarrolló el proyecto “Mujer Empresaria”a través del cual, se recibieron 250 propuestas de emprendimientos. Tras las respectivas evaluaciones, se seleccionó los 66 mejores proyectos. En total, las participantes recibieron 56 horas de capacitación, incluyendo clases de emprendimiento, administración de negocios, presupuesto, nutrición y reciclaje culinario; así como 36 horas a asesoría personalizada. Como resultado, 44 mujeres las que terminaron sus proyectos.

En Perú, esta compañía también fue reconocida con el sello de ‘Empresa Segura Libre de Violencia y Discriminación contra la Mujer’ gracias su compromiso con la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres y hombres de la organización. El premio fue entregado por la Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Ana María Choquehuanca.

Otra de las actividades para empoderar a las mujeres la ha puesto en marcha el GEB en Guatemala, a través de su compañía Trecsa, que desarrolla el proyecto de infraestructura energética más ambicioso de Centroamérica. En Santo Domingo Xenacoj, un municipio del departamento de Sacatepéquez,  firmó un convenio de cooperación consistente en la adquisición de insumos y máquinas de coser para la elaboración de telas típicas artesanales.

El proyecto logró que más de 60 mujeres indígenas produjeran y comercializaran tejidos y bordados típicos, productos que fueron comercializados no sólo en distintas ciudades de Guatemala, sino también en mercados internacionales como México, Australia, Holanda y Colombia. Este proyecto se ha replicado en otras comunidades como Valparaíso, Santa Cruz Verapaz, Alta Verapaz, capacitando a las mujeres para elaborar huipiles (trajes típicos), brindándoles empleo y mejorando la economía local.

“Lo que queremos es darles herramientas a muchas mujeres para que desde el lugar en que estén puedan desarrollar sus habilidades y su talento. Pueden ser productivas. Que se sientan con el poder de trasformar su vida y la de sus familias”,explica Álvarez.

Al mismo tiempo que lidera esta multilatina energética y que impulsa a las mujeres en el ámbito personal y profesional, Álvarez desarrolla una importante labor social con el apoyo a la fundación padre Javier de Nicoló que durante varias décadas rescató de las calles a niños y jóvenes.  Astrid hizo buenas migas con el Padre Javier y por muchos año le estuvo dando. Hoy esa labor la continúa realizando con el Instituto para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron) por medio del voluntariado del GEB “Unidos con Energía”.

Y como si fuera poco, le queda tiempo para compartir con su familia, porque es una convencida de que hay que darles prioridad a los hijos y al hogar.“Debemos ser exitosos para nuestras familias. Eso ha sido importante para mi vida”, concluye Álvarez.

A cerrar brechas

A comienzos de este año dos países sorprendieron al mundo por noticias que demostraban que las diferencias de género se están acortando. Uno de ellos fue Islandia, que se convirtió en la primera nación del planeta en fijar iguales salarios para hombres y mujeres por los mismos trabajos realizados. Todas las empresas públicas y privadas de este país nórdico quedaron obligadas por ley a cumplir esta disposición, so pena de ser penalizadas.

El otro país que dio una lección al mundo fue Nueva Zelanda. Su primera ministra Jacinda Ardern anunció que estaba embarazada, a escasos tres meses de haber asumido el cargo. “La elección de cuál es el momento para tener hijos les corresponde a las mujeres. Ello no debe determinar el hecho de tener o no un empleo”, dijo Ardern durante la campaña electoral para demostrar que quedar embarazada no era un impedimento para asumir el primer cargo de esta nación. Nueva Zelanda es pionero en la defensa de los derechos de las mujeres y fue el primero que concedió el voto femenino hace 125 años.

En Colombia, según un ranking de Aequales, firma de consultoría en equidad de género corporativo, solo el 34% de las empresas cuentan con mujeres en posiciones de liderazgo. Además, a los hombres se les paga 22% más frente a las mujeres, por los mismos cargos.

Mía Perdomo, directora de Aequales, sostiene que hay que romper los estereotipos relacionados con el liderazgo femenino, como que las mujeres no pueden manejar situaciones de crisis o que los hijos son una barrera en su ascenso profesional.

“Hasta que las empresas no tengan propósitos claros en la importancia de la equidad de género, que se fijen estrategias, objetivos y presupuestos para cerrar estas brechas, las cosas no van a cambiar”, dice Perdomo, quien coincide en que la rentabilidad de las compañías aumenta cuando hay diversidad de opiniones y de puntos de vista.

A nivel mundial, según el Índice Global de Brecha de Género del World Economic Forum (WEF), 10 países están en el top entre los que luchan contra la discriminación de género. Entre ellos se encuentran Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia, pero también países en vías de desarrollo como Nicaragua o Ruanda, lo que comprueba que para trabajar por la igualdad entre hombres y mujeres no hay barreras.

En Noruega, por ejemplo, los consejos de administración de las empresas deben estar conformados como mínimo por un 40 por ciento de mujeres mientras que Finlandia creó en 2017 el Premio Internacional de la Igualdad de Género para reconocer a quienes trabajan en este tema. La primera ganadora fue la canciller alemana Angela Merkel.

Estos y otros países están haciendo esfuerzos para eliminar las desigualdades que aún persisten. Hoy las mujeres trabajan 109 días más para ganar lo mismo que un hombre, realizan el 75% del trabajo no remunerado en el mundo y representan el 70% de la población en situación de pobreza extrema.

Actualmente el 36% de los cargos de alta gerencia en el Grupo Energía Bogotá (GEB) están ocupados por mujeres así como el 33% de sus juntas directivas.  Esta mayor participación femenina también se da en las áreas operativas y técnicas. Hoy tres mujeres gerencian proyectos de transmisión de energía eléctrica.

“Soy una convencida de que debemos darles más cabida en las posiciones de liderazgo y que la diversidad de género es una de las claves del éxito para lograr un crecimiento sostenible”,sostiene Astrid Álvarez, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB).

 

application/pdfDESCARGAR (103,29 kB)