TGI, filial del GEB, lidera la transformación y le apuesta a la prosperidad del país

 

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La energía ha sido un factor fundamental para atender los grandes desafíos y oportunidades de la civilización y hoy es el elemento primordial para el presente y futuro del planeta. Si bien en Colombia este sector no es el que más emisiones de gases con efecto de invernadero genera, es clara su necesidad para que otros renglones de la economía emitan menos carbono al ambiente y logren disminuir el impacto sobre el cambio climático y la biodiversidad.
 

Por esas razones, Colombia avanza en la senda de la transición energética, que no es otra cosa que la mitigación de los gases con efecto de invernadero que vienen de la energía y para eso busca reemplazar las fuentes actuales de generación –que en su mayoría son fósiles– por renovables, convencionales y no convencionales, para llegar a un mundo de cero emisiones netas de carbono o ‘carbono neutral’.   
 

La transición energética, proceso en el que el Grupo Energía Bogotá (GEB) está desarrollando una serie de acciones, consiste en cambiar la forma en la que se produce y se consume energía y es la respuesta sostenible ante el cambio climático: es el camino para avanzar en el proceso de descarbonización, sin poner en riesgo las economías.
 

En ese sentido, cabe preguntarse, ¿cómo hacer para cambiar el mix de esas fuentes, cuando a Colombia le ha tomado 55 años reducir 14% la participación de fósiles en la matriz energética? ¿cómo lograr esa transición, cuando el país también tiene grandes brechas sociales y de competitividad por cerrar? La respuesta está en una combinación de factores y prioridades que, en todos los escenarios, contempla al gas natural como la energía habilitadora de la transición.
 

Ahora bien, ¿por qué el tema debería resultar tan importante para los ciudadanos, cuando la mayoría simplemente gira la llave y utiliza este servicio? ¿por qué deben sintonizarse con la agenda del gas natural, cuando muchos lo dan como un beneficio ya adquirido? 
 

Mónica Contreras Esper, presidenta de la Transportadora de Gas Internacional (TGI) –filial del GEB encargada de que el gas que se extrae de los campos de producción llegue a los centros de consumo– resalta que, sin duda alguna, esta energía es la protagonista de la transición energética.
 

“Hablar de transición energética justa nos hace pensar en energía para todos, llevar al usuario al centro de la conversación y que se le garantice energía asequible y confiable, que responda a los retos que impone el cambio climático. También es pensar en hacerla sostenible, que permita progresar y avanzar en lo social, económico y ambiental, y todo eso lo hace posible el gas natural”, afirma Contreras.
 

Y agrega: “es el momento para retomar procesos de masificación de energéticos como el gas, para hacerlo un aliado frente a los desafíos que tenemos como país en torno a factores como la superación de la pobreza, la acción frente al cambio climático, la calidad de vida y equidad de género, con el propósito común de crear prosperidad en los territorios”, aseguró Contreras, quien añade que el gas se necesita, mínimo, por los próximos 30 años.
 

Juan Ricardo Ortega, presidente del GEB, coincide en el gas natural garantiza que la transición energética garantiza sea justa, gradual y económica.
 

“El gas natural no solo contamina menos, sino que es más económico y les ahorra costos a las personas, es de más fácil acceso, les genera bienestar, al tiempo que permite avanzar en esa transición. En Colombia debemos ser prácticos y comenzar por lo que se puede hacer más rápido y que sea viable costo eficientemente y eso apunta al gas, no solo en los hogares, sino en el servicio de transporte”, subrayó Ortega.
 

Los impactos en la vida diaria

 

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Acerca de los impactos del gas natural en la vida diaria de los ciudadanos, Mónica Contreras indicó que en los últimos 20 años Colombia pasó de tener 1,9 millones de usuarios con gas natural domiciliario a más de 10,4 millones. “Son 36 millones de colombianos los que se benefician de este hidrocarburo, simplificando sus tareas diarias y brindando un ambiente seguro y saludable, lo que, sin duda, se ve reflejado en una mejor calidad de vida”, manifestó.
 

El gas natural, agregó, contribuye para que muchos de los alimentos que se consumen y los productos que se utilizan en el país lleguen a las manos de los ciudadanos, pues es la energía que mueve parte de la industria. Según cifras de la International Energy Agency (IEA), 30% de la demanda de gas natural está concentrada en procesos industriales (cementeras, acerías, industrias de alimentos, etc.). 
 

Así mismo, el gas se utiliza en movilidad sostenible, siendo un motor para la salud pública porque coadyuva a una mejor calidad del aire. El Gas Natural Vehicular (GNV) está siendo implementado en algunos sistemas de transporte masivo de pasajeros como Transmilenio, en Bogotá, o el SIVA, en Valledupar; también en transporte de carga pesada como una estrategia exitosa para reducir el material particulado en circulación, además de impulsar la innovación y renovación del parque automotor. 
 

“Estamos ante una oportunidad única para transformar, incentivar y acompañar el paso de las industrias del carbón al gas natural. Esto podría reflejar una reducción en promedio de 33% las emisiones relacionadas”, comentó la Presidenta de TGI. 

 

Invertir para progresar

 

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TGI lidera el mercado colombiano transportando 56% del total de volumen de gas natural que se consume en el país, a través de un poco más de 4.000 kilómetros de gasoductos. Está presente en 18 departamentos, 220 municipios y 1.150 comunidades, conectando a Colombia de norte a sur y de oriente a occidente.
 

Más allá de la labor técnica de conectar los campos de producción con los centros de consumo, su compromiso está en brindar oportunidades para el progreso y bienestar. TGI está llevando a cabo un proceso de transformación para ser una compañía más eficiente, ágil, innovadora, propositiva en el desarrollo de la demanda y sostenible en el tiempo. “Una compañía que genera prosperidad colectiva”, resalta Contreras.
 

Por eso, en la base de su estrategia está la sostenibilidad y lo que esto significa en criterios ambientales, sociales y de gobernanza. La compañía, al igual que el GEB, se ha sumado al compromiso de Colombia de reducir 51% de emisiones de gases efecto invernadero en 2030 y alcanzar la carbono neutralidad a 2050. 
 

“Nos ocupa descarbonizar nuestras operaciones, reducir las emisiones propias y hacer del gas que transportamos una energía más limpia y con mayor cobertura para que otros sectores se puedan descarbonizar y desarrollar”, subrayó la Presidenta de TGI.
 

Parte de esa tarea está en el desarrollo de las comunidades en las áreas de influencia de TGI, los que incluye impulsar el acceso a gas natural en zonas rurales, ampliar las posibilidades de educación de la mano de la tecnología y promover el cierre de brechas de equidad de género, fortaleciendo la labor de las mujeres en los territorios. Para ello, dice Contreras, la compañía se ha propuesto que en 2027 cerca de 15.000 personas tengan acceso al gas natural a través del programa de gasificación rural en Huila, Boyacá, Santander y Tolima. 
 

Finalmente, y al tiempo que cumple la agenda que debe recorrer el gas natural como fuente de energía, TGI trabaja en desarrollar nuevas soluciones como hidrógeno y biogás, proyectos que se suman a las inversiones que realiza anualmente para mantener la infraestructura en óptimas condiciones y garantizar un servicio que mejora vidas.

 

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